Asaltó un kiosco, agredió a una anciana y lo molieron a golpes

Como una bola de nieve que avanza y se agranda amenazante, ayer se conocieron otros cinco casos de intentos de linchamiento. Dos ocurrieron en Córdoba, uno en La Rioja, otro en Mendoza y otro en Rosario. El fenómeno ya tiene sus propias estadísticas: en los últimos 10 días se dieron 12 episodios. Esto generó un debate que cruzó todas las posturas políticas e ideológicas, en general con opiniones condenatorias, y una división en la sociedad.

Dos de los nuevos casos sucedieron el lunes en Córdoba capital, aunque recién se conocieron ayer. En uno de ellos, la aparición casual de un policía salvó al ladrón de que lo ahorcaran y lo mataran. Fue cuando un motochorro intentaba escapar de un arrebato por la vereda del bulevar Las Heras al 600 y chocó contra un auto. “Eramos varios comerciantes los que lo detuvimos. Cuando el tipo cayó, la gente se peleaba por pegarle ”, contó uno de los vecinos.

Entre todos le abrieron la mochila al ladrón y le encontraron carteras, celulares, una sevillana, precintos y ganzúas. La escena podría haber sido todavía más estremecedora. “En un momento le habían puesto una soga en el cuello y se salvó de que lo ahorcaran porque pasó un móvil con un chofer de civil y un policía, que intervinieron y lo salvaron”, contó otro comerciante.

El otro hecho en Córdoba estalló cuando un ladrón le arrancó la mochila escolar a una nena de 12 años en el barrio Irupé y su papá, junto a otros vecinos, lo corrió para recuperarla. “No le pegamos patadas, no lo desfiguramos, no le salió sangre. Le pegamos, pero no para matarlo. Lo contuvimos. Pero cuando los vecinos se enteraron de que mi nena era la víctima, se pusieron locos y lo querían linchar. Pero el tipo ya estaba en el patrullero”, contó Pablo, el padre de la nena. “Los vecinos le destruyeron la moto. Si no se lo llevaba la Policía hubiésemos terminados todos presos. Pasa que en 30 días o menos lo van a largar. Roban y a la semana están libres”, concluyó.

Según el Código Procesal Penal detener a una persona que está cometiendo un delito está permitido. Para eso existe la figura del arresto ciudadano en estado de flagrancia delictiva . Sin embargo, lo que se viene dando excede ese límite.

Rosario es el territorio que ostenta el mayor registro de estos intentos de linchamientos. Allí ocurrió el primer episodio de esta saga, que fue hasta ahora el más horroroso: el sábado 22 de marzo, unas 50 personas mataron a golpes a David Moreira (18) por haber robado una cartera. Ni por éste ni por ningún otro de los 12 episodios conocidos hay detenidos. Ayer se conoció el quinto hecho similar en esta ciudad: un joven de 17 años fue golpeado el lunes a la noche por vecinos en un barrio de la zona sur, luego de que lo descubrieran intentando robar dentro de un coche. La Policía lo rescató de la golpiza y llevó al Hospital Roque Sáenz Peña, donde los médicos constataron que presentaba traumatismos “múltiples”.

Otro de los casos conocidos ayer ocurrió en Dorrego, (en Guaymallén, Mendoza), aunque ocurrió el jueves pasado. Un ladrón fue detenido y atacado a golpes por los vecinos, luego de que el dueño de una casa llegara y lo sorprendiera robando adentro. Según los testigos, tres asaltantes habían roto el portón y desconectado la alarma de la vivienda. El propietario llegó con uno de sus hijos menores y logró detener a uno de ellos. Sus vecinos, alertados por los gritos, se acercaron y golpearon al ladrón mientras llegaba la Policía.

El quinto episodio fue en el barrio Santa Justina, de La Rioja. Allí, el domingo un hombre quiso asaltar un kiosco atendido por una anciana, a quien agredió. Los vecinos interceptaron al ladrón cuando escapaba con una caja de vinos y le dieron una paliza. Otra vez fue la Policía la que evitó que los golpes tuvieran consecuencias mayores.

La locura parece retroalimentarse. Uno de los hombres que participaron de una de las agresiones en Córdoba declaró: “Está pésimo hacer justicia por mano propia, nos convertimos en una selva. Pero acá todos fuimos asaltados alguna vez. Y cuando lo vimos a este ladrón tirado en el piso, fue como tener a uno de los que nos asaltó”. El mismo argumento se repite entre todos los que participan en este tipo de ataques.

fuente: Clarin

Un comentario sobre “Asaltó un kiosco, agredió a una anciana y lo molieron a golpes

  • el 3 Abril, 2014 a las 14:55
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    Hay una diferencia entre lo politicamente correcto y lo que el ciudadano de a pie siente.
    Al que le robaron, lo golpearon, le destrozaron la casa no lo convences con nada… y menos aun si al dia siguiente el delincuante esta libre. Lo correcto es repuediar energicamente esto… pero el hartazgo que generan estas situaciones esta contrapuesto a esto y lo que se siente es que no queres que le pase mas… a nadie y es aqui donde aparece la gente a hacer lo que nadie hace: JUSTICIA.

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