Boca derrotó a Lanús en un duelo marcado por el futuro de Riquelme

Boca Juniors hilvanó su cuarto triunfo consecutivo y superó por 3-1 a Lanús, en el partido que la Bombonera le testimonió un cariño eterno a Román Riquelme, cuya continuidad aún está en duda de cara al próximo semestre.

Emmanuel Gigliotti, Nicolás Colazo y Claudio Riaño marcaron los tantos del equipo de Carlos Bianchi, que reúne 29 puntos y, paradójicamente, todavía tiene mínimas chances de pelear por el título del torneo Final, a falta de una jornada para el cierre.

El uruguayo Santiago Silva estableció el único tanto del `Granate`, elenco que orienta el mellizo Guillermo Barros Schelotto, otro ídolo boquense que fue saludado por el público auriazul.
Boca derrotó a Lanús en la Bombonera.
Pero indudablemente Riquelme se convirtió en la atracción principal de la tarde-noche lluviosa, más allá de que brindó otra lección de fútbol inconmensurable, de que el equipo se movió, nuevamente, a su compás.

La multitud eligió el apoyo incondicional al `10`, ya sea con los cánticos o con las banderas, entregándole un claro mensaje a la dirigencia del club, que todavía no se pronunció en forma oficial respecto de la renovación de un contrato que vence en junio próximo.

Boca enderezó el triunfo, con una lección de practicidad y contundencia que no ofreció durante el resto del campeonato. Después de un primer tiempo en donde entregó las mejores grageas de fútbol (cortesía de Riquelme, por cierto), el equipo de Bianchi liquidó el pleito, con claridad, sin dar pistas para ambiguedades.

En los 45m., el equipo xeneize volcó el desarrollo por el costado izquierdo, con buenas actuaciones de Nicolás Colazo y Emanuel Insúa, aunque no pudo concretar en la red esa superioridad que evidenció.

Entonces, recién en la segunda mitad, a los 6m., el conjunto de Bianchi sacó ventaja. El goleador Gigliotti (octavo en el campeonato) recogió, en presunta posición adelantada, un rebote del arquero Marchesín, para decretar la apertura.

Acto seguido, Lanús halló el empate en una de las escasas oportunidades que dispuso en la parte final. Ocurrió a los 9m., con un centro al corazón al área, que el uruguayo Santiago Silva cabeceó a la red, arrojándose en palomita en las mismas narices del arquero Orión.

Sesenta segundos después, Boca volvió a situarse arriba en el marcador. Un desborde de Insúa por izquierda (otro más) encontró la cabeza de Gigliotti; la pelota rebotó en el travesaño y Colazo, con otro frentazo, consiguió batir por segunda vez a Marchesín.

Con la diferencia a su favor, el equipo local eligió salir de contra, con un Riquelme vivaz, punzante para asistir a sus compañeros ante una defensa rival que empezó a ofrecer huecos.

Así, a los 27m., el pibe Andrés Cubas envió un centro-tiro al arco, el cordobés Riaño corrigió en el medio del área y la mandó a guardar. 3-1 y asunto sellado.

El resto de la noche transcurrió por los carriles de la emoción. La parcialidad xeneize, a excepción de la barra, continuó entregando el respaldo a su ídolo, al que Bianchi prefirió reemplazar a los 44m. del segundo tiempo, para que ingrese Sánchez Miño y para que la ovación al `10` sea la instantánea de la noche.

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