China será la principal economía del mundo a fines de 2014

El Banco Mundial (BM) publicó la semana pasada los resultados de su Programa de Comparación Internacional de 2011 –el último había sido del 2005– por el que se coteja el tamaño real de las economías de los distintos países. Dentro de sus diversas conclusiones, el BM remarcó que Estados Unidos continúa siendo la economía más grande del mundo, pero seguida muy de cerca por China en términos del PBI medido por el PPA (Paridad del Poder Adquisitivo), con India en tercer lugar desplazando a Japón en la comparación realizada años atrás. Así, China habría pasado de representar el 43,1% del Producto Bruto Interno de los EEUU en 2005 al 86,9% en 2011. Esta escalada dio lugar a que muchos vaticinaran, sobre la base de cálculos realizados por el Fondo Monetario Internacional, que para fines de este 2014 China sería la principal potencia mundial, claro que esto acorde con esta metodología de cálculo.

PARIDAD DEL PODER ADQUISITIVO

La realidad es que cada método de comparación de actividad tiene sus pros y sus contras, por eso también es relevante entender qué es lo que esencialmente se quiere comparar. La clásica forma por la que se comparan los PBI de los países a través de los tipos de cambio que permite que en términos corrientes sean todos expresados bajo la misma moneda, puede reflejar el poder relativo de las economías a nivel internacional, pero no refleja la capacidad de compra local que esa masa monetaria significa, es decir la diferencia que puede ser determinante a la hora de querer comparar el nivel de vida especialmente si se lo calcula en relación a la población existente. Es decir, no tiene el mismo poder adquisitivo un dólar en los EEUU, que en China o en Afganistán.

El PBI calculado por la paridad adquisitiva justamente intenta emparentar estos niveles de consumo superando las diferencias de precios que existen para los productos de cada país. A la hora de hacerlo, sin embargo, es delicada la creación de la canasta de consumo utilizada como base de comparación. Por un lado, el problema es qué productos deben ser considerados a tal fin, donde por ejemplo no tiene sentido que pondere de la misma forma el café en China que en los EE UU como base del poder adquisitivo del dólar en una economía u otra. Por otro, si el producto a comparar es el mismo, habrá que ver si responde a los mismos parámetros de calidad que los haga realmente comparables.

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