Marcha de estudiantes y profesores universitarios contra Donald Trump

Miles de personas, en su mayoría estudiantes y profesores, volvieron a marchar en decenas de ciudades de Estados Unidos en rechazo a las deportaciones anunciadas por el presidente electo Donald Trump y para pedir que las universidades se conviertan en “santuarios” para inmigrantes.

Las marchas y sentadas ocurridas este martes, continuarán hoy en al menos 80 facultades, entre ellas, la Universidad de Yale, uno de los ateneos más importantes de Estados Unidos, donde ya protestaron unos 600 estudiantes bajo el hashtag #SanctuaryCampus.

Uno de los objetivos es tener la seguridad por parte de las autoridades escolásticas de que no compartirán información personal con los funcionarios del servicio de inmigración o que no permitan la presencia en el campus de agentes de las fuerzas adscritas a la inmigración.

En una imagen inusual en Estados Unidos, la de multitudes protestando contra la elección de un presidente, estudiantes y profesores de alrededor de cien universidades de Estados Unidos salieron a marchar en sus campus y en las ciudades en rechazo el anuncio de Trump de expulsar de inmediato hasta tres millones de inmigrantes que viven ilegalmente en el país.

A lo largo de la tarde de ayer, miles de jóvenes comenzaron a congregarse en los jardines y las puertas de las prestigiosas universidades de Nueva York, Stanford, Yale, Columbia, Brown, Indiana, Amherst, Swarthmore, Nashville, Michigan, Massachusetts, Rutgers (la estatal de Nueva Jersey), Loyola, Florida y Portand, es decir, tanto en una punta como la otra del país.

En las marchas se podían ver carteles que rezaban “El Racismo es antiestadounidense”, “Al demonio con la supremacía blanca”, “No cedan ante el miedo racista, los inmigrantes son bienvenidos aquí”, “El sueño americano fue siempre un mito” y “Si sos neutral en situaciones injustas, elegís el lado del opresor”.

Bajo la consigna de que los campus universitarios se conviertan en un santuario para “todos sus estudiantes”, indistintamente de su origen, los manifestantes también aprovecharon para comunicar una larga lista de reclamos al presidente electo: respetar los derechos laborales, los derechos de las minorías afroestadounidense, musulmana, asiática y latina, y de los gays, lesbianas y transexuales, y terminar con las deportaciones que separen familias de inmigrantes, entre otras.

En las puertas del Amherst College, de la ciudad de Amherst en el estado de Massachusetts y conocida como una de las más progresistas del país, los jóvenes marchaban al ritmo de una consigna ya universal: “El pueblo unido jamas será vencido”; mientras que frente a la Universidad de Michigan una multitud reclamaba a las autoridades que garanticen una institución “inclusiva, pacífica y capaz de ser un verdadero líder en el mundo”.

También salieron a marchar los chicos de los colegios secundarios, pidiendo seguridad ante lo que consideran un aumento de los ataques contra las minorías por parte de los seguidores de Trump.

Frente a la Universidad de Columbia, en Nueva York, una pareja vestida con ropa tradicional mexicana bailaban mientras una multitud la rodeaba y aplaudía.

“Los jóvenes, que son los que han salido a las calles o están sufriendo esta situación, en su abrumadora mayoría votantes del senador demócrata Bernie Sanders, no se conforman ni están dispuestos a aceptar la realidad. Por eso la consigna: ‘No es mi presidente'”, explicó unas horas antes de que comiencen las protestas Jorge Majfud, profesor de Literatura española y latinoamericana y Estudios Internacionales de la Universidad de Jacksonville, Florida.

La victoria de Trump sacudió a gran parte de Estados Unidos y, especialmente, a las universidades.

Desde el lunes, miles de estudiantes y profesores firmaron peticiones ante sus universidades para que las autoridades tomen medidas concretas e inmediatas para evitar una eventual deportación de inmigrantes sin documentos en el campus una vez que Trump jure en el cargo, el próximo 20 de enero.

El objetivo es proteger a los llamados “dreamers” (soñadores), los jóvenes inmigrantes que llevan toda su vida en Estados Unidos, pero nunca pudieron legalizar su situación. El gobierno de Barack Obama intentó protegerlos y a través de un decreto paralizó cualquier proceso legal para deportarlos.

Esto permitió que los dreamers se integren más abiertamente en la sociedad, en las universidades, por ejemplo, y ahora muchos de sus compañeros y profesores temen que el gobierno de Trump ordene a las instituciones entregarlos para deportarlos, una de sus grandes promesas de campaña.

En tanto, la organización Southern Poverty Law Center, una entidad que lucha desde 1971 contra la intolerancia y el racismo en Estados Unidos, denunció hoy que desde que ganó Trump, la semana pasada, los casos de insultos, amenazas, mensajes y ataques contra inmigrantes, negros, homosexuales, musulmanes, hispanos y mujeres han crecido sustancialmente.

Fuente: Clarín