Estos son los detenidos con 2 toneladas de cocaína

Luego del megaoperativo llevado a cabo en Bahía Blanca por las Operaciones Federales de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la PFA que derivó en la detención de 17 personas y la incautación de dos mil kilos de cocaína ocultos en ocho bobinas de acero y valuados en 60 millones de dólares, fuentes de la investigación revelaron las identidades de los cuatro mexicanos arrestados.

Rodrigo Alexander Naged Ramírez, de 58 años, con domicilio en Puerto Madero: el presunto jefe.

 

Se presume que los detenidos tienen vínculos con un cartel que opera en Michoacán, uno de los estados de México más castigados por la violencia narco, aunque todavía no fue determinado si operaban para una organización narco mayor o actuaban como cuentapropistas con un negocio propio.

Rodrigo Alexander Naged Ramírez, de 58 años, constructor de profesión, es una figura un tanto sombría. Su nombre figura, por ejemplo, en la composición societaria de una importadora radicada en Panamá.

En Buenos Aires, Naged Ramirez vivía en un departamento de Puerto Madero. El juez González Charvay lo considera el cabecilla, el organizador y director ya que le encontraron papeles que detallan los gastos y compras de materia prima de la banda.

Gerardo González Valencia, oriundo de Jalisco, número dos de la organización Los Cuinis y uno de los capos más acaudalados de su país, especialista en la exportación de cocaína y metamfetamina a Europa, se había instalado con su familia en la zona a fines de 2008 tras fugarse de México con su esposa y tres hijos.

Jesús Madrigal Vargas, también domiciliado y preso en Bahía Blanca.

 

González llegó a invertir en un proyecto para construír supermercados de lujo y vivió en departamentos en un reconocido hotel top: el fiscal federal Sebastián Basso lo investigó por lavado de dinero, con más de dos millones de dólares y  una sociedad anónima conformada en la provincia de Buenos Aires. Cayó en Uruguay el año pasado, con una extradición pedida por Estados Unidos.

La DEA, tal como con los hombres de las bobinas de acero, aportó a la investigación de Basso una supuesta conexión de González Valencia con el cartel de Sinaloa, comandado por “El Chapo” Guzmán. El cartel de Sinaloa, por su parte, penetró en Michoacán gracias a su alianza táctica con Los Caballeros Templarios, una de las bandas más poderosas y violentas de ese estado.

Max Rodríguez Córdova, de 45 años y oriundo también de Michoacán tuvo un DNI y un CUIT argentino, con un domicilio fiscal en la zona de Vistalba, departamento de Luján de Cuyo, Mendoza. Allí ocurrió la segunda parte del operativo: otros 500 kilos fueron encontrados en un depósito, ocultos en piedras, de acuerdo a información del Ministerio de Justicia. Varios argentinos fueron arrestados allí, sospechados de ser cómplices de los mexicanos.

Se infiere que la droga podría haber ingresado al país por Chile, aunque no hay pruebas directas de ello en la causa. Los investigadores especulan que la banda habría hecho una ruta inversa a la normal en cualquier envío narco, menos efectiva en costos, haciendo que la cocaína pase, presuntamente, desde Bolivia hacia Chile, para luego entrar a Mendoza.

La cocaína encontrada en Luján de Cuyo es distinta a la encontrada en Bahía Blanca. En la ciudad costera los panes fueron de envoltorios de cinta de varios colores; en Mendoza, el logo de Playboy estuvo estampado en la droga, tanto en el envoltorio como en los panes mismos. La cocaína con el clásico conejo apareció en operativos narcos a lo largo del tiempo en puntos tan diversos como Rosario, con 20 kilos incautados en 2014 y otros 26 panes capturados este año en la República Dominicana.

Gilberto Acevedo Villanueva, domiciliado y arrestado en Bahía Blanca.

Gilberto Acevedo Villanueva y Jesús Madrigal Vargas, de 28 y 27 años cada uno, se encargaron de afincarse en una casa de la calle Cevallos al 200 en Bahía Blanca. Fueron los arrestados en el Shopping de nuestra ciudad.

El juez González Charvay, en principio, indagará a los cuatro mexicanos hoy en su despacho en Campana así como a sus trece cómplices argentinos; el despachante de aduana Damián Hernán Limanski, y los empresarios Juan Ignacio Guasch, Jorge Leandro Guasch y Gastón Mauro Guasch.